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Nicolás Agocs y Diego Palleiro: El PP genera un “impacto rápido” por el tiempo que lleva hacer las obras

Nicolás Agocs y Diego Palleiro presentaron una iniciativa que tiene como objetivo la realización de obras de acondicionamiento del espacio que está en frente del Santuario Nacional del Sagrado Corazón de Jesús (conocida popularmente como la Iglesia del Cerrito de la Victoria). El proyecto se llama “Plaza Mirador del Cerrito de la Victoria”, salió sexta entre las nueve propuestas seleccionadas, luego de lograr 340 votos y el monto a invertir será de $ 2.500.000. Nicolás y Diego nos contaron su experiencia en el PP en la siguiente entrevista.

Entrevista: 

¿Qué los llevó a presentar la propuesta en el PP?N.A.: Al hablar con Diego y otros compañeros que trabajamos en la zona, vimos que es un espacio muy lindo y son terrenos vacíos, sucios, de los cuales hay muchas denuncias por parte de los vecinos. Por otro lado, propuse hacer una pista para bicicletas por mi gusto por la bici; a esta idea, luego se le agregó lo del Mirador también, para que sea un lugar turístico.¿Y vos cómo cooperaste en esto?D.P.: Él me comentó la idea y yo le propuse que le agregáramos lo del Mirador, para aprovechar el punto geográfico y además, como dijo él, es un punto turístico. El cura de la Iglesia se ha quejado de que tiene un predio baldío abandonado porque lleva un montón de turistas. La idea es revitalizar ese espacio y aprovecharlo, ya sea por el Mirador, un espacio para que los vecinos se junten o para hacer un circuito de bicicleta o de patín.¿Cómo fue el proceso de decisión? D.P.: Nosotros teníamos conocimiento de las condiciones del predio, de que no era municipal, porque hubo denuncias. El terreno era de la Iglesia, cedido a la Intendencia para que hiciera algo; esto para nosotros fue como un puntapié y decir “ta, es esto, es acá”. Cuando surge la posibilidad de presentar una propuesta, ya teníamos ganas de “meter cuchara”, solucionar un problema con algo que “tenemos a disposición” (el PP) porque si salía la propuesta, pensábamos que no nos iban a hacer problema.¿Tuvieron algún tipo de asesoramiento técnico, recibieron ayuda en la elaboración de la propuesta?

D.P.: Si, nosotros tenemos afinidad con el arquitecto y le dije “che, ¿se podrá hacer un mirador ahí?”, me mira y me dice “si, no es mala idea, se puede aprovechar” y con el tema de la plata, dijo “en ese caso, se asigna el máximo” y con eso se arma el proyecto, fue algo así, no hubo mucho cálculo. 
Yo tengo la idea, por lo que después hablamos entre nosotros, que nos quedamos cortos con el monto. También somos conscientes que pusimos muchas cosas en la propuesta, que no sé si se van a poder hacer: pusimos desde skatepark a wifi y alumbrado; creo que va a depender, en gran parte, del arquitecto que lleve a cabo el proyecto.

¿Cuáles son los beneficios principales de la propuesta?

 
N.A.: Primero, eliminar un basural: es un espacio en el que hay varios predios y no existe limpieza. Otro beneficio sería el encuentro de los vecinos en el Cerrito de la Victoria porque no hay un espacio público allí, salvo el entorno de la iglesia. Y por último, para los gurises, es un lugar para andar en bicicleta y hacer deportes que, por ser el Cerrito, no tienen: no pueden jugar al fútbol en la calle, ni andar en bicicleta, en patines o skate; que practiquen deportes está bueno.

¿Cuál es la principal expectativa a partir de la ejecución de la obra?D.P.: Creo que la votación lo refleja, fueron 340 votos y uno dice que no es nada pero si vos pensas que la participación es un 7% (el 100% son las 5000 personas que pasan por el lugar), es un montón. Además nosotros nos sorprendimos cuando ganó la propuesta, no lo esperábamos.¿Cómo se sintieron cuando se enteraron que la propuesta había sido electa?

N.A.: Fue raro. Cuando presentamos la propuesta, no teníamos una dimensión real, era para medir si se podía hacer algo en ese espacio. A medida que se iban sabiendo los votos, fue grato saber que una propuesta que habíamos pensado, se podía llevar a cabo. A mi me sorprendió llegar a esos votos porque había muchas propuestas interesantes y de apoyo más popular, por ejemplo, de ONG´s, de clubes deportivos, de complejos de vecinos; nosotros eramos tres que estábamos dando vuelta con los papeles y por el facebook y nada más. 
 
D.P.: Fue como una hazaña de Maracaná (risas), más o menos así. 

¿Qué valoración le otorgan al PP como herramienta?

 
D.P.: Actualmente, el Presupuesto Participativo, con todos sus defectos y virtudes, es la única forma que la gente tiene de participar y cambiar algo de la ciudad: necesitan un semáforo, lo presentan y si “hacen bien la movida”, sale. Por ejemplo, hay una vecina que me insistió seis meses con poner semáforos en una esquina, creo que fue la propuesta más votada (en Belloni y Lacosta), se movió, los sacó y ahora los van a poner. Como herramienta, creo que funciona, no sé si es lo mejor en cuanto a eficiencia del Presupuesto: considero que se gasta mucho dinero en promover el PP y quizás ese mismo dinero se puede aprovechar en otras obras, pero refleja las necesidades de la gente. De todas las propuestas que salieron, una sola son semáforos (son dos grupos de semáforos: en Belloni y Lacosta y en Burgues y Santa Ana) y el resto son espacios públicos (ver obras electas en el Municipio D). Está bueno que la gente que tiene una necesidad, la vuelque por ese lado, después no sé si es la mejor, pero si creo que es la única forma que tiene la gente de actuar directamente sobre la ciudad. 
 
                                                        N.A.: Es una intervención directa porque con lo de los votos, es algo que propones y sale, ves el resultado mucho más rápido que en otras obras; es la manera de que la mayoría de los que vivimos en Montevideo, tenemos de ver un resultado que directamente involucra a alguien, a un grupo de personas que estaba para eso.  
 
                         D.P.: Puede ser que la participación es baja pero eso se da en casi todos los países que hay Presupuesto Participativo, por lo que sé. 
 
                                                                                                                               N.A.: Como eficiente, en un máximo de dos o tres años, se ve la obra. El impacto que genera es rápido.
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