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Mercadito Bella Italia

El Centro Cultural Mercadito Bella Italia, ubicado entre las calles Carlo Magno y Víctor Manuel (Municipio F), presentó al Ciclo 2011 de Presupuesto Participativo (PP) una propuesta para realizar mejoras edilicias y comprar nuevos equipos. El objetivo que se trazó fue obtener un espacio digno para sus usuarios.

Entrevista: 

 

¿Qué los llevó a presentar esta obra?
Nacemos con el Programa Esquinas en el 2005. Ésto es un expendio municipal, que lo ampliamos y lo recuperamos; estaba ocupado por gente vinculada a la pasta base y había robos. Con el asesoramiento de Elder Silva, visualizamos objetivos más allá de la mera recuperación del lugar. Él venía enganchado con el Programa Esquinas, que era una iniciativa de cultura más dinámica y cerca de la gente.
¿Cómo se enteraron de la posibilidad de presentar un proyecto al PP?
La sala de ensayo que se construirá fue iniciativa de unos jóvenes entre 20 y 30 años, que tienen un grupo de rock: “Bebedores Entrenados”. Nos solicitaron el lugar para ensayar, les dijimos que si y les propusimos que idearan el mejor modo de sacar provecho del espacio para presentarlo al PP. Es así como pensaron en la sala y en los equipos para ser más autónomos.
¿Recibieron ayuda en la elaboración de la propuesta?
Yo conocí a Elder por lo que había hecho para recuperar el Teatro Florencio Sánchez. Le pedimos ayuda porque no queríamos que fuera una comisión simplemente barrial, sino que tuviera un carácter cultural influyente, con actividades recreativas y deportivas para  brindarle un servicio a la gente. También nos asesoró Martín Grosso del Centro Comunal Zonal y tenemos muy buena relación con Raimondo, el arquitecto.
¿Cuáles son los beneficios que presenta la obra? ¿Qué expectativas se tienen con su ejecución?
Tiene que salir en breve. Ya se están aprobando las otras dos obras que salieron ganadoras; ahora buscamos agilizar el crédito para la compra de equipamiento de audio. Desde el 2006 hemos hecho de todo: un taller de murga inclusivo con Raúl García en percusión, Pablo “Pinocho” Routín, Edú “Pitufo” Lombardo y la participación de Marcel Keoroglián. No se evaluaba cómo cantabas; si vos querías participar, participabas. Se formó un grupo de casi cuarenta personas y e hicieron ciento y pico de actuaciones. También se realizaron talleres de teatro, música contemporánea, percusión, tango y salsa. Incluso diecisiete chicos viajaron gracias a Mauricio Rosencof, quien mandó un CD a Alemania con la ONG “Ralph” para que participáramos de una caravana cultural que se hace en allí (“Kinder Culture Caravana”). Fue una cosa muy linda, pero absorbió mucha energía y todo lo que floreció en un momento, cayó después del viaje. En estos últimos dos años, empezó a remontar con nuevas energías y participantes.
¿Habían presentado alguna propuesta en ediciones anteriores?
Si, ganamos un PP en el 2008. No quedamos muy conformes con el trabajo, por eso tenemos muchas expectativas para el que viene.
¿Recuerdan cómo se sintieron al enterarse que su propuesta había sido electa?
Muy bien; trabajamos hacia la excelencia de las cosas, nos debemos a la gente que se está perfeccionando en música, que tiene grupos musicales. No importa si son de cumbia o de folclore, eso es arte. A ésto le falta mucho para que las 250 personas que pasan por acá se sientan cómodas, que sea una extensión de su casa; de eso se trata. Antes se sentía, aspiramos a que la magia del lugar sea acompañada por equipamiento. Buscamos dignificar el espacio y la democratización real de los recursos.
¿Qué valoración personal otorga a esta herramienta?
Yo confío. No tengo porqué estar de acuerdo con todo; hay cosas que discutimos acá, pero no quiere decir que no caminemos juntos. Hay que ajustar un montón de cosas, pero es una herramienta viable, la usamos y eso nos dio rédito. Ahora hay una mayor receptividad a escuchar por parte de la IM, porque inclusive lo plantearon en el Cabildo Abierto: preguntemos más de verdad, no para llenar un formulario.
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