Inicio > Proponentes > Flor de Lino Vazquez: "con el PP se puede lograr mucho"

Flor de Lino Vazquez: "con el PP se puede lograr mucho"

Flor de Lino Vázquez presentó al Ciclo 2013 del Presupuesto Participativo (PP) la propuesta de colocar semáforos en la esquina de Av. Burgues y Santa Ana. Luego de un gran esfuerzo para conseguir los votos, la obra resultó electa en el Centro Zonal Comunal (CCZ) 11 - Municipio D

Entrevista: 
¿Qué la llevó a presentar la obra?
El 21 de setiembre del 2012 hubo uno de otros tantos accidentes muy grandes aquí, en la esquina de Av. Burgues y Santa Ana. El 22 de setiembre hice una carta manuscrita, y salí a buscar firmas. Llegué a juntar 1.960 firmas, muy poca gente no lo quiso firmar; algunos porque que ya lo habían pedido (pero no por la vía del PP) y no lo habían conseguido, y además me decían porqué lo iba a hacer yo, que era nueva en el barrio. Entonces junté las firmas, salió el PP, me informé cómo era y presenté. De primera no aprobaron la propuesta para ser votada; tuve que hablar, junto a la directora del Centro Comunal Zonal (CCZ) 11, con un ingeniero y una arquitecta, porque ellos consideraban que no había mucho flujo de gente acá. El drama de esta esquina es: primero la curva pronunciada, que no tiene visibilidad; después que se juntan tres bajadas y además Santa Ana se ensancha de un lado, entonces los autos cuando doblan, doblan como vienen, y se han dado de frente más de una vez. Eso fue lo que expliqué y saqué fotos. Ver ese accidente me llevó a presentar la propuesta, porque pensé: “hay que hacer algo”, además de otros tantos accidentes fatales y gente que quedó discapacitada por el tema de esa esquina.
¿Cómo se enteró de la posibilidad de presentar un proyecto al Presupuesto Participativo?
Siempre escuché sobre el PP, pero vivía en Progreso. Cuando salió, yo estaba allá y no podía hacer nada; incluso fui a la Intendencia de Canelones a preguntar y me dijeron: “no querida, seguí participando. Eso es en Montevideo”. Siempre fui de salir a juntar firmas y hacer cosas: pedir que pusieran luces, podar arboles, etc. También puede ser que como ahora estoy jubilada, dispongo de un tiempo que otras personas no.
¿Cómo fue el proceso de decisión?
Después de convencer a la arquitecta para que aprobaran el proyecto y así pudierse ser votado, tuve que salir a buscar plata a los comercios y a la gente de la feria, con una alcancía. Junté plata y pude hacer folletos, autoparlantes, dos pasacalles -los materiales de éstos los compré e hice yo- y después pegué carteles en todos lados. La gente estaba un poquito reacia a votar, por el hecho que ellos ya habían estado moviéndose por otros lados y no había salido. Cuando fui al escrutinio, hablé con gente del CCZ -que los molesté mil veces- y me comentaron que la propuesta, en el ciclo anterior del PP, había ganado por casi mil votos, que iba a necesitar unos 1200 votos para estar segura. Al final creo que salió por 300 y algo de votos, y en realidad fue mucha suerte. En esta ocasión hubo más propuestas, entonces se dividieron más. De hecho, cuando volví del escrutinio estaba totalmente desmotivada, porque fueron 14 meses con frío, lluvia y calor, saliendo puerta por puerta a explicar y había gente que no entendía. Habíamos conseguido dos lugares de votación; en esta zona tenemos un edificio de jubilados y estaban mal porque algunos no podían ir a votar. Habíamos conseguido una camioneta pero no tenía asientos, tenía unos de madera que no servían para los viejitos. Entonces fui a hacer el trámite al Banco de Previsión Social (BPS) y con el CCZ para que hubiese otro centro de votación, porque en principio no se podía pedir más de un circuito por proponente. Al final lo dieron y se instaló uno allí, en el edificio. Fui a explicarles a las viejitas para qué se votaba, cómo, porqué sin credencial... fui a más de una charla. Cuando vine del escrutinio, estaba segura y ya me habían dicho que la propuesta había sido electa, que me quedara tranquila, que estaba cuarta en el Municipio. Igual quería tener una confirmación, sellada y firmada, entonces después vi por internet y me llamaron: “vení a buscar un papel que te hicimos”.
¿Recibió ayuda en la elaboración de la propuesta?
Hablé con arquitectos e ingenieros de la Intendencia. En el CCZ me ayudaron mucho las asistentes sociales, la directora, las muchachas en general que están allí. Con la única que no tuve oportunidad de hablar fue con la Alcaldesa, aunque había pedido una entrevista. Igual lo solucioné por otras vías. 
¿Es la primera vez que la obra es presentada? ¿Ya había presentado alguna propuesta en ediciones anteriores?
Sí.
¿Cuáles son los beneficios que presenta? ¿Y las principales expectativas que se tienen a partir de su ejecución?
Todo lo que es una mejora para el barrio, está bueno. Y todo lo que sea seguridad para este barrio -y para el que sea- también está bueno. Éste es un barrio de muchos adultos mayores y muchos niños. Creo que le hace bien estos semáforos, y le haría bárbaro una plaza, porque los chiquilines juegan en la calle. A mi me encantan que estén ahí y no metidos en internet o jueguitos frente a una pantalla, pero están corriendo un peligro. La calle Santa Ana tiene horas más transitadas que otras. Estuve pensado el hecho de una plaza para la próxima vez, capaz no lo tengo porque presentar yo pero sí que surja.
¿Recuerda cómo se sintió al enterarse que su propuesta había sido electa?
Me sentí muy contenta por esto de la “tarea cumplida”; tantos meses haciendo cosas y que terminara en nada no iba a a estar bueno para nadie. Y eso es una función de acá para toda la vida. No es por diez días, ni por un mes; estamos hablando de vidas, no es decorar algo. Me sentí feliz.
¿Qué valoración personal otorga a esta herramienta? 
Me parece impresionante, está muy bueno. En realidad tuve mucho trabajo porque lo hice sola, porque a algunas personas que les pareció bien y me dijeron: “te ayudamos, qué bueno”. Lo único que logré fue una pancarta que medía siete metros, que la puse en la calle y vinieron unos muchachos a pintar unos días antes, porque había que colgarla ya. Después llevar folletos a los comercios, para que la gente agarrara. No hubo otra ayuda. Yo pienso que si a lo mejor se juntan para algo cinco o diez vecinos, se les hace muchísimo más llevadero. Además hay obras que se fueron haciendo por partes y así se logra mucho, porque una parte entra en un ciclo, otra reforma en otro. En un sólo presupuesto, con los dos millones de pesos, no podés hacer una gran obra pero sí empezar por algo; en la próxima agregarle algo más y así se van construyendo muchas cosas. Falta mucha participación y no creo que sea por ésto en particular, sino que cuando no es obligatorio la gente no va a votar. Conciencia, ¡olvidate! Pasa con plebiscitos y otras cosas que la gente se queja, y no sale porque no se levanta un domingo a votar. Les preguntás: "¿fuiste a votar?" y te dicen: “no, los domingos me quedo en casa con un asadito, mirá si voy a ir”. Y acá, en este caso, había locomoción. Se las quise facilitar de todas maneras, faltó sólo que agarrara la urna y que fuera casa por casa. Creo que se puede hacer mucho y antes para lograr hacer algo así, había que hacer trámites que eran más engorrosos o el famoso tocar puertas, amigos, conocidos. Todos nos quejamos de los amiguismos, pero cuando le sirve a uno resulta que sí, entonces o no critiques, o no lo hagas. Y sí se puede de otra manera. 
Compartir