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Espacio cultural y recreativo "Barrios Unidos", Villa García: “nuestro corazón nos decía que íbamos a ganar”

Cuatro mujeres -Nilda Franco, Teresa Garro, Nilba Méndez y Delia Peralta- forman parte de la Asociación Civil Villa Centauro. Se presentaron al al Ciclo 2013 del Presupuesto Participativo (PP) con la iniciativa de crear un espacio cultural y recreativo que llamaron "Barrios Unidos Villa García" y cuentan su experiencia.

Entrevista: 
¿Qué las llevó a presentar la obra?
Teresa Garro: El encargado de todo es el maestro Javier Silva, quien redactó el proyecto. Desde hace muchísimos años la Comisión se preocupa en llegar al vecino, a la población circundante de nuestro barrio y los cercanos; tratamos de unirnos a otras comisiones, aunque nunca logramos unidad. Tenemos un salón comunal en el barrio y hace como 15 años un León, Ignacio Barrios (ya fallecido), quería que la Comisión se reuniese allí y poner un consultorio odontológico. Se hicieron los trámites en el Centro Comunal Zonal (CCZ), en la Intendencia y resultó positivo, pero en ese interín los Leones se disolvieron y dejaron de lado la propuesta. Eso supuso que quedaramos ahí, sólo con la idea de hacer algo.
Nilda Franco: Si, algo más grande porque ahora el espacio que tenemos es muy chiquito.
Delia Peralta: Hay muchas actividades; tenemos funcionando un consultorio jurídico, Jóvenes en Red, una maestra de primaria que viene a dar apoyo escolar. Se organizan bailes, clases de danza, van a haber clases de canto, talleres de electricidad de UTU, y es un salón chiquito.
N. F.: También hay clases de salsa; el año pasado vino a enseñar Martín Grosso a personas de todas las edades.
¿Cómo se enteraron de la posibilidad de presentar un proyecto al Presupuesto Participativo?
D. P.: Nosotros estamos siempre en contacto con el Municipio F.
T. G.: Y hemos presentado otro tipo de proyectos, pero ahora junto a Javier fue que se pensó en algo más grande y ambicioso; trajimos autoridades municipales, nacionales, departamentales y siempre nos dieron para adelante. Vieron muy positivo lo que nosotros queríamos y tuvimos que enfocarlo para el Municipio y el CCZ 9. Detrás de nosotros hubo autoridades que nos empujaron a realizarlo junto con los Rotarios de Zona América.
¿Cómo fue el proceso de decisión?
T. G.: El barrio tiene 30 años. Siempre hubo problemas con las calles, con el saneamiento que no tenemos y eso lo hemos tratado con el Municipio o la Intendencia. Por eso, ahora nos juntamos para pensar en algo más ambicioso. El PP cuando es individualizante no sirve y no hay tanta participación. En este caso, es para todo Villa García desde el Km. 21 hasta el 18; eso involucra a muchas comisiones. Sabemos que llegado el momento en que se realice la obra, se va a necesitar otro tipo de ayuda para gestionar el salón.
T. G.: Se apuntó a algo que Villa García no tiene, que es un gtimnasio cerrado. Ni los liceos, ni la escuela, ni las otras comisiones tienen un espacio para llevar a los jóvenes, a los niños o a los adultos.
¿Cuáles son los beneficios que presenta? ¿Y las principales expectativas que se tienen a partir de su ejecución?
T. G.: Todas las actividades que hay, que continuarían acrecentándose. Si viene la UTU, podrían enseñar otro tipo de oficio a gente mayor. Podrán darse clases de otras danzas, y venir a trabajar otras ONG.
N. M.: Le va a venir bien a los adultos para tener un espacio para jugar a la conga. También pensamos en un merendero para los niños.
¿Es la primera vez que la obra es presentada?
D. P.: No, la habíamos presentamos de un modo más precario y no pretendíamos mucho: queríamos un salón en dónde reunirnos. No salió antes; esta es la cuarta vez que nos presentamos.
¿Ya habían presentado alguna propuesta en ediciones anteriores?
T. G.: Presentamos plazas, calles, pero nada de esta envergadura.
¿Recuerdan cómo se sintieron al enterarse que su propuesta había sido electa?
T. G.: Nosotros lo supimos antes de que las autoridades lo anunciaran.
D. P.: El día que se largó quiénes eran los ganadores ya sabíamos que podíamos estar, no teníamos la certeza pero...
N. M.: Nuestro corazón nos decía que íbamos a ganar.
D. M.: Trabajamos mucho haciendo publicidad, cosiendo carteles, ponchitos, vinchitas pintando, de todo un poco.
N. M.: ¡Un carnaval era la feria!
D. M.: Cuando empezamos con ésto apuntamos a los chiquilines que estaban en la plaza que no estudian, no trabajan, se drogan o toman, y queríamos hacer algo por ellos. Tuvimos un intento de acercamiento: los invitamos a reuniones para ver qué pretendían, si querían una cancha de fútbol, un espacio para estar mejor, pero pidieron hacer bancos de madera alrededor de un fogón para dejar de sentarse en los bancos de hormigón en invierno. La propuesta para quienes nos apoyaban no fue muy convincente y como no se les aceptó, se apartaron. Ellos decían: “no aprobaron nuestra idea”, pero se les ofrecieron otras alternativas como construir mesas de Ping-Pong y tampoco aceptaron. A raíz de eso, se manejó la posibilidad de trabajar el proyecto de otro modo y lo pensamos para otras edades.
¿Qué valoración personal otorga a esta herramienta?
T. G.: Antes íbamos a los conteos de votos y veíamos cómo otros estaban preparados y se jugaban a todo. Para nosotros, eso estaba lejos. Este año tuvimos la posibilidad de trabajar de forma diferente; nuestra población requería de una educación para ir a votar. Este año acompañaron.
N. M.: Hicimos más movida, fuimos casa por casa a invitar gente, a la feria, al kilómetro 16, a Punta de Rieles. Algunas compañeras fueron con delantales y vinchas con el número de la propuesta.
D. P.: Hubo gente de otros lados que colaboró, del Km. 16, de La Rinconada, de La Casona y dos Concejales Vecinales que se unieron, ellos salieron favorecidos y nosotros también.
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