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CAIF Nº5 y Comisión Pro Fomento Carrasco Norte

“Pequeñas-grandes huellas en el camino”

Cristina Branda, Carlos Marmol y Alejandro Nario, representantes del CAIF Nº 5 y la Comisión Pro Fomento Carrasco Norte, comentan qué los motivó a presentarse al Ciclo 2011 de Presupuesto Participativo (PP), para lograr obras de reacondicionamiento y equipamiento del local.

Entrevista: 

El Centro de Atención a la Infancia y la Familia (CAIF) Nº 5 funciona desde el año 1988. El terreno, ubicado en el Municipio E (Agustín Musso y Havre), pertenece a la Comisión Pro Fomento Carrasco Norte.

¿Qué los motivó a presentar la obra?C. B.: Nuestro CAIF pasó a ser tipo III, con la exigencia de tener talleres de psicomotricidad. Entonces adecuamos un galpón que había en el fondo y se nos ocurrió presentarnos al Ciclo 2008 del PP para hacer un salón con todas las necesidades de esta disciplina.¿Cómo conocieron la posibilidad de presentar un proyecto al PP?A. N.: Fui Concejal del Centro Comunal Zonal 8. Siempre estamos yendo y viniendo a jorobar con algo y cuando surgió, no sé si supimos por la prensa o alguien nos dijo.¿Cómo fue el proceso de decisión?A. N.: Por las características geográficas no teníamos suerte. Por ejemplo, en La Cruz (Carrasco Norte) están las cooperativas que tiran el proyecto para hacer una cancha de 'bolita cuadrada', votan todos y ya está. Lo nuestro fue como la gota de agua que golpea y golpea. En estos veinte años hay miles de niños y niñas que pasaron por acá con sus familias, entonces lo veían en las listas y te mandaban una crucecita. En 2008 logramos el segundo puesto.C. B.: El proyecto fue realizado por un taller de la Facultad de Arquitectura, a través de la modalidad de Extensión Universitaria.C. M.: Cuando no podíamos ni siquiera terminar la sala de psicomotricidad, surgió el segundo PP.¿Recibieron ayuda en la elaboración de la propuesta?C. B.: Sí, ANCAP donó 100 bolsas de portland y la Fundación de Salto Grande las 22 ventanas de arriba.C. M.: Gerdau-Laisa nos hizo precio con el hierro y también conseguimos precio por la arena y el pedregullo.¿Cuáles son los beneficios que presenta la obra? ¿Qué expectativas tienen casi al fin de la misma?A. N.: La sala colabora en el desarrollo natural y en la motricidad fina de los/as niños y niñas que vienen. Para las madres es un apoyo, porque se las aconseja. Contamos con ocho educadoras, dos maestras, dos cocineras, un auxiliar de servicio, una asistente social, una psicóloga y una psicomotricista, que ve si el desarrollo que tienen los/as niños y niñas es adecuado a sus meses de vida o no.C. M.: Además, se van a dictar clases de Yoga y Taekwondo. Es un beneficio para el barrio, la biblioteca con computadoras es para que puedan venir a estudiar acá.¿Cuántos niños y niñas concurren?C. B.: Ochenta y cinco niños y niñas de 2 y 3 años, en modalidad diaria. Setenta y cinco de 0 a 2 años en modalidad semanal, que son los que vienen con sus madres a los talleres de dos horas.¿Recuerdan cómo se sintieron al enterarse que su propuesta había sido electa?C. M.: ¡No lo podíamos creer!C. B.: La segunda vez tuvimos el apoyo de muchísima gente y salimos primeros, por cuatro votitos de diferencia. Ahí sí nos daba el dinero para terminar la obra y equiparla.¿Qué valoración personal otorgan a esta herramienta?C. B.: Es muy bueno pero la gente no lo conoce, participamos siempre los mismos.A. N.: La comunicación con la gente no es buena. No es hacer un volante y nada más, es hacer que la persona participe en lo que volante dice y eso no se ha logrado. La televisión  tiene terrible poder de comunicación, pero al otro día nadie se acuerda. Más allá de eso, estamos encantados y más en la segunda parte, que fue todo como sobre rieles. Del lado de la administración se empezaron a preocupar tanto como nosotros, hubo un tratamiento personalizado.

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