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Aulas de esperanza

En Carrasco Norte se colocarán dos aulas en el marco del proyecto educativo de la ONG “Por Los Niños Uruguayos”. La propuesta fue electa en el Presupuesto Participativo del Ciclo 2016 con 1366 votos siendo la más votada del Municipio E. El portal del PP entrevistó a Sebastián Mas y Annie Milburn, que contaron las actividades que realizan y cómo fue presentar el proyecto.

Entrevista: 

¿Cuando empezó la ONG?

Sebastián Mas- Fue fundada en 2002 por dos maestras de la zona. Trabajamos con niños, niñas, adolescentes y familias del Barrio Acosta y Lara (Esperanza). Tenemos actualmente 13 proyectos socio-educativos que funcionan de lunes a sábados.

¿En qué consiste la iniciativa que fue votada?

SM- El proyecto del PP consiste en colocar dos aulas nuevas, va a ser un cambio muy importante en cuanto a lo edilicio. Esto va a posibilitar el acceso de más niños que están en lista de espera para el apoyo escolar y la posibilidad de ejecutar un proyecto nuevo que es de estimulación temprana de psicomotricidad para niños pequeños que fortalece lo que hace en el barrio Uruguay Crece Contigo y también lo que hacen los CAIF. También una pequeña oficina para poder hacer atención psicológica. Además, la tiendita de Las Violetas también se va a modificar, que es donde hacen la venta económica para sustentarse.

¿Qué actividades realizan?

SM- Tenemos dos proyectos de recreación: meriendas recreativas y ludoteca. Tenemos el proyecto Mochila que es de apoyo escolar y también talleres de plástica, fútbol, música, etc. Hay algunos espacios para adultos como la re-alfabetización y el proyecto de informática y cocina que apunta a la capacitación laboral donde hacen producción de galletitas y budines junto a la ONG Las Violetas, a la cual le debemos mucho porque trabajamos en el predio que está cedido a ellas. Además no solo compartimos territorio, sino que trabajamos codo a codo.

También tenemos el taller de periodismo donde participan 14 adolescentes y a fin de mes vamos a sacar el primer volumen del diario que se va a llamar “Voces de esperanza” donde se habla de noticias positivas del propio barrio, esto sirve para seguir fortaleciendo la identidad y desestigmatizar a un barrio que ha sido muy etiquetado. Además, está el taller de huerta que se llama “Hogar y huerta”.

Por último, tenemos la biblioteca barrial que se le puso el nombre de “Mercedes Grecco” que es una de las fundadoras, donde hemos hecho cafés literarios y otras actividades.

¿Con quiénes trabajan?

SM- La mayoría de los voluntarios son del Saint Patrick's College que apadrina a la ONG pero también hay voluntarios que se han acercado directamente y voluntarios del propio barrio, que eso es todo un logro.

La misión de la ONG es que cada uno de los que vienen acá, sea niño, adolescente o adulto, crea en sí mismo, confíe en sus posibilidades. No ver al otro como un sujeto carente sino verlo como un sujeto de posibilidades, eso nos orienta mucho.

Annie Milburn- Hace unos años ninguno de los gurises se proyectaba con ir a una universidad y hoy tenemos chicos que te hablan de la universidad, que están en secundaria. La verdad que lo que se genera acá es difícil de explicar.

SM- El que viene acá y encuentra que lo escuchan, que lo acompañan y que le brindan un lugar donde aprender, siente la necesidad de hacer algo para devolver, es casi espontáneo.

¿Cómo se les ocurrió presentar la propuesta?

AM- Teníamos la necesidad de mejorar y de agrandar los espacios ya que nos estaban quedando chicos afuera y sabíamos que estaba lo del PP e hicimos un proyecto donde se trabajó en conjunto las dos ONG.

SM- Teníamos mucho apoyo de Las Violetas porque ellas tenían eso de que era posible, ya lo habían logrado. El salón de Las Violetas es un salón que no solo lo usan ellas sino que lo usamos nosotros y lo usa el barrio entero.

AM- Además, nosotros tenemos 80 voluntarios que son alumnos, ex alumnos o madres del colegio, entonces tuvo una fuerza impresionante porque tuvo a todo el Barrio Acosta y Lara pero también tuvo al Saint Patrick's College y por eso fue el más votado de la zona. La gente nos apoyó porque sabe que es un trabajo serio, que esto es para la gente.

¿Cómo fue la campaña para la elección?

SM- Pusimos pasacalles, hicimos afiches, visitamos puerta a puerta a todo el barrio con gente de la Asociación Civil Esperanza, Las Violetas, nosotros, los propios chiquilines, los usuarios de la ONG, hicimos reuniones en la escuela, mandamos un folleto a través del cuaderno de comunicados.

AM- Se vivió como una fiesta en el barrio. Hicimos muchas campañas en las redes sociales promoviendo el proyecto. Se hizo una movida muy interesante.

SM- Sí, en este salón hubo un circuito y hubo cola siempre, desde las 9 o 10 de la mañana que se abrió el circuito hasta las 6 de la tarde.

¿Recuerdan cómo se sintieron al enterarse que su propuesta había sido electa?

SM- Fue una fiesta para todos los chiquilines de la ONG. Los propios niños eran los primeros en sentirse que lo habían logrado y que era su lugar el que iba a recibir esto.

Hicimos una merienda compartida y Las Violetas nos incentivaron a que teníamos que tirar unos “cuetes” y fue un festejo realmente, porque no lo podíamos creer. Creo que realmente van a cambiar las condiciones de trabajo cuando la obra esté terminada.

¿Qué valoración personal le dan a esta herramienta de participación?

SM- Yo creo que es una instancia de participación y de construcción de ciudadanía bien importante, de concientizar a los vecinos, de que se informen de las cuestiones que están pasando en su zona y de las necesidades y quizás de propuestas de vecinos organizados y apoyar desde ahí. Me parece que ayuda a la conciencia de buenas prácticas de ciudadanía.

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