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19.07.2019
Huerta Comunitaria en Peñarol

Plantar y compartir todo el año

Entrevistamos a Jorge, Silvia, Angélica, Isabel, Alicia y Gladys, proponentes ganadores del Presupuesto Participativo en el ciclo 2018. Asisten a la huerta del Centro de Barrio Peñarol desde el comienzo, algunos de ellos son vecinos y otros viven en zonas cercanas. Este espacio de conciencia agroecológica y abierto a la comunidad está ubicado en la Zona 13 del Municipio G. La idea es construir un lugar techado que habilite más instancias de reunión y depósitos para las herramientas y semillas.

- ¿Cómo es su experiencia en la huerta comunitaria?

Silvia- Inicié con un proyecto de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto cuando estuvo trabajando en el Centro de Barrio Peñarol. Iba a ser un curso de unos meses pero la huerta adquirió una gran dimensión y se ha explotado de una forma muy buena.

Angélica- Amamos la tierra, como decíamos hoy, nos encontramos cuatro locos con un mismo interés. Recuerdo que aprovechamos todo lo que había, incluso los rieles de la vía para los canteros.

Jorge- La huerta es importante, porque producís sin ningún plaguicida y también porque venís y te olvidás de todo. Si bien ya lo hacía en mi casa, no es lo mismo estar en un colectivo donde compartís algo. Somos veteranos, no venimos solo a trabajar, también nos gusta hacer amistades.

Gladys- Yo no siempre participé, pero observé todo el proceso. Ellos limpiaron todo, cuando recién empezaron, había mucho yuyo y mezcla en el terreno y cada cual se traía su herramienta. Hay fotos donde se ven todos los momentos, el paso a paso desde que empezaron y el sacrificio que pasaron para llegar a donde están hoy.

- ¿De qué trata el proyecto que presentaron?

Silvia- Nos enfocamos en lo que más necesitamos, algún lugar con quinchado, parrillero, horno, pileta, mesas y bancos. Nos visitan muchos centros educativos y personas de todo el mundo, España, Europa, Estados Unidos, porque estamos en un sitio histórico, pero no tenemos un lugar acogedor donde recibirlos. El Centro de Barrio nos presta las instalaciones, pero a veces somos muchos. A su vez, como vecinos e integrantes de este proyecto desde hace cuatro años, nos merecemos un espacio donde estar cómodos. Por ejemplo, hoy llegamos a las 11, tuvimos una reunión, almorzamos en la huerta, a la intemperie. Tampoco tenemos una pileta para que los chiquilines se laven las manos, ni un depósito donde guardar las herramientas, que hoy comparten espacio con las semillas y no es lo mejor.

Jorge- También por cuestiones agroecológicas, es importante tener donde guardar las semillas. A su vez, la última granizada rompió todo el invernáculo y cuando llueve ya no podemos quedarnos. Si bien el Centro Comunal está disponible, nuestro lugar es en la tierra. Más aún cuando vienen visitas que quieren estar en la huerta, por lo que es importante tener un lugar acorde. Por esta razón nos unimos al Presupuesto Participativo y obtuvimos apoyo. Lo ganamos gracias al barrio que saben lo que hacemos, acá no había nada, solamente tierra y mugre.

- ¿Quiénes concurren?

Silvia- Hace poco empezamos a registrar las visitas en cuadernos y nos sorprendió saber la cantidad de gente que ha venido. También de facultades como Agronomía, Nutrición y otras, asistieron para hacer su tesis. Los que más nos visitan son los niños, de jardines infantiles, escuelas, clubes de niños y liceos. En cuestión de 15 días, recibimos a 500 personas y siempre está abierta a todo el barrio.

- ¿Cómo va cambiar la forma de trabajar en el barrio?

Isabel- Me parece que si bien hay gente que está interesada en visitar y conocer la huerta, inclusive participar, cuando vean esta obra tendrán más ganas. Vamos a estar más cómodos nosotros y a recibir mejor a todos.

Alicia- Va a ser importante para quienes vienen con niños en coches y se les dificulta estar ahí, en el encuentro de huertas por ejemplo, parecía un campamento, les daban de comer a los niños en el suelo.

- ¿Por qué es importante la huerta?

Gladys- Vienen los niños desde muy chicos y les damos plantines para que se lleven a la casa, luego me encuentro con ellos y me dicen “la plantita mía está preciosa”, le van tomando cariño. También cuando vienen a pasear, casi siempre llevan a los padres o van ellos a ver cómo están las plantas y se entusiasman mucho. Ya van dos o tres años que concurren en las vacaciones.

Silvia- Sí, reconocen el proceso, les mostramos desde que ponemos la semilla, cómo crece, cuándo trasplantarla. Está bueno que el niño además de lo que aprende en la escuela, sepa de agroecología y de dónde vienen los alimentos a su casa. A la vez, es una linda instancia de aprendizaje para la gente que no sabe o desconoce, por no tener contacto con la tierra. También les enseñamos a las personas que vienen y nos cuentan que no tienen donde plantar.

Alicia- Concurren muchos chicos y personas mayores con dificultades, por lo que hemos planteado tener un apoyo de alguien especializado. A nivel de la sociedad y de lo psicológico, también es muy positivo. En mi caso, en vez de ir al psiquiatra empecé a venir a la huerta y aquí me aceptaron.

 

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